Recuperando la narrativa de Ines Dussel y Myriam Southwell[1] “Creemos que es fundamental que las escuelas propongan una relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y la información significativa y relevante para los sujetos que las habitan. Las nuevas alfabetizaciones deberían ayudar a promover otras lecturas y escrituras sobre la cultura que portan las nuevas tecnologías, que les permitan a los sujetos entender los contextos, las lógicas y las instituciones de producción de esos saberes...” se puede distinguir que es totalmente lógico lo que dice, claro esta que las escuelas deberían cumplir un papel tan importante como es crear una relación entre alumnos y las nuevas tecnologías, es cada vez más necesario que la escuela proporcione otros conocimientos para moverse mejor, más fluidamente y de forma más rica y relevante, en los saberes que proporcionan las nuevas tecnologías, básicamente la computación y el lenguaje audiovisual. Lo que también muy claro está que no todos las escuelas gozan de este privilegio.
Las nuevas tecnologías se han ido incrustando en nuestra cultura, y si bien a veces existe un rechazo por parte de los adultos, los jóvenes se apoderan de estas tecnologías, buscan comprenderlas y usarla creativamente.
Un punto clave para un manejo provechoso de las nuevas tecnologías es saber como y de que modos éstas deben ser enseñadas y utilizadas, y para ellos, sin duda, es la escuela, escenario primario donde el sujeto aprende, quien debe encargarse. Y es aquí donde nos encontramos con un abanico de sucesos que no posibilitan el acceso a las nuevas tecnologías en el plano escolar.
No todas las escuelas cuentan con aparatos tecnológicos que faciliten su desempeño como educadores para lograr una mayor eficacia en el saber de los más importantes que son los educados.
Los alumnos quienes deberían tener contacto con las nuevas tecnologías en las instituciones, en ocasiones, se encuentran aislados de esos beneficios. En la escuela, no se cuenta con las herramientas necesarias, algunas ni si quieran cuenta con lo básico por ejemplo una computadora, o en muchas casos la computadora es manejada por docentes ya que con una computadora no puede trabajar una clase.
“Las nuevas tecnologías deberían incorporarse a las planificaciones escolares para asistir a los intereses y necesidades de los niños”, así lo deja en claro la Directora del Jardín de Infantes Bernardino Rivadavia de Laguna Larga, con quien concuerdo. Su Jardín es uno de los tantos que no cuenta con las herramientas necesarias para las demandas de los niños.
Paradójico pero real, las nuevas tecnologías se tropiezan con las necesidades que cada escuela padece.
[1] Dussel Ines, Myriam southwell: “La escuela y las nuevas alfabetizaciones” Lenguajes en plural.
No hay comentarios:
Publicar un comentario